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viernes, 21 de enero de 2011

El látigo cardo

     Hace ya algunos años, solíamos perder el tiempo en verano de cualquier manera, uno de nuestros entretenimientos favoritos era agarrar el coche, comprar unas pipas y unas litronas e irnos por caminos a hacer el cabra un poco, parar en algún lugar agradable (normalmente parábamos en un sitio que denominábamos “oasis”) y tranquilamente beber la cervecita y comernos las pipas.

     El conductor del coche, el cual ya lo mencionamos alguna vez como “el cazador” era muy aficionado a arrancar cualquier planta que encontrara por el camino y fabricarse un látigo básicamente para ir dando latigazos al resto. Una de sus armas favoritas eran los cardos (frescos o resecos) con los cuales iba pinchando al personal, y una de sus víctimas favoritas era uno de nuestros colegas. El pobre, tenía que huir cuando se acercaba “el cazador” con un cardo para picarle, aunque pocas veces se libraba. De hecho, si se iba muy lejos arrancaba el coche y se largaba dejando al otro plantado hasta que paraba para recogerlo, momento en el cual empezaba a utilizar el cardo (porque todavía no lo había soltado) dentro del coche. Una de las escenas que nunca olvidaré es ver a “el cazador” conduciendo, y mientras tanto abriendo la ventana del coche y pinchando a través de esta al otro colega que estaba sentado justo detrás de él.

     Grandes veranos pasamos mediante este método de entretenimiento, pinchando a otros, persiguiendo pájaros con el coche, o saltando del mismo cada vez a mas velocidad (si, El Autor es capaz de hacer autenticas gilipoyeces).


viernes, 14 de enero de 2011

El peluquero

     Todo lo que sea descrito en este post es obra de la desmesurada imaginación de su autor, cualquier parecido con la realidad, bueno, algo de parecido tiene, pero no tanto.

     Hace poco, Ito, aquel que inspiro el post de Cadillacs and Dinosaurs, volvió a dar muestras de su sabiduría garridense. Nos recordó un personaje que se había borrado de nuestra mente, pero que en cuanto lo nombró volvió a nosotros convertido en pesadilla. Estoy hablando del que denominaremos "El peluquero de Torrente Ballester".

     Este personaje se ocultaba tras su negocio, una peluquería, pero en su interior era un carnicero, un asesino sin piedad, disfrutaba con la sangre, y se masturbaba observando colgajos de sangre. Al abrir su negocio fuimos muchos los que nos acercamos a cortarnos el pelo, nunca volvimos. Era rápido y eficaz con las tijeras, pero daba miedo, su tic hacia peligrar tu oreja y estabas deseando que terminará de pelarte para largarte de allí con tu oreja entera y no volver jamás, pero aún así, no erraba. Cuando respirabas tranquilo porque había pasado a perfilarte las patillas y la colleja con la navaja llegaba lo peor, los cortes, la sangre y el dolor eran su negocio, no salías de allí sin un corte en la colleja, en las patillas o donde osara acercarte la navaja.

     Salías de la peluquería dejándole propina y agradecido por seguir con vida a pesar de tener un corte que te duraría un par de semanas, eso si, su puta madre iba a pisar otra vez esa peluquería, hasta se rumorea que algunos empezaron a dejar de cortarse el pelo por miedo a las tijeras y los objetos cortantes. Desconozco que habrá sido de este hombre, imagino que se mudaría a otro barrio u otra ciudad donde no le conocieran para ejercer su maquiavélica profesión, o incluso puede que muriera y esté reclutado en el infierno para impartir torturas. En todo caso, si veis aparecer a un hombre con unas tijeras y un tic en la mano, no dudéis, corred.


miércoles, 12 de enero de 2011

Venas con gasolina y depravación

     Con el carnet de conducir recién sacado, cualquier escusa era buena para coger el coche. Incluso para ir hasta el kiosko más próxima a por una litrona. Aquel verano del 2004, fue el verano de los coches, de la recolecta de María y de ir a ver parejas follando (dejare esto último para otro capitulo) . Vayamos por partes:

     Todo empezó como un juego, una simple broma. Cada vez que pasábamos cerca de gente con el coche, bajábamos las ventanillas y gritábamos como posesos, para asustar a los peatones que pasaban a nuestro lado. ¡Menudos botes pegaban las viejas! Nosotros rompíamos a carcajadas. Aquella broma era como una droga, cada vez necesitábamos más y más fuertes. Pasamos de dar gritos por las ventanillas a sacar medio cuerpo desnudo por fuera, a hacer "calvos" en marcha incluso a tirar algún objeto a los paisanos que se osaban cruzarse en nuestro camino(con posterior denuncia de por medio). Dejemoslo ahí.

     Jugábamos también a trompear con los coches en el aldehuela o a meternos dos en un mismo maletero (demostrando que dos personas, si entran en el maletero de un 205) como si fuera la montaña rusa. El coche aquel verano, era nuestra casa, comíamos en el, bebíamos, fumábamos incluso algunos follábamos si alguna garridense deseaba rabo. También recuerdo que aquel verano fue la primera vez que me tiré de un coche en marcha (30 km\h si no recuerdo mal). Como se hechan de menos aquellos momentos mágicos. Ahora sólo cojo el puto coche para echar gasolina, ir al Tormes y limpiarlo ¡Atajo de maricones! ¡Puto coche!


lunes, 8 de noviembre de 2010

Diario de un Garridense "EL CICLO DE LA VIDA"

      Teníamos un problema. A parte, de que entre los tres amigos sólo juntábamos 500 pesetas. Teníamos 16-17 años y en ningún supermercado nos vendían ni gota de alcohol. Pero que coño se creían...estábamos en nuestro pleno derecho a agarrarnos una buena cogorza. Llevábamos una hora en el lidel, intentado sacar una botella de ginebra como fuera. Lo habíamos intentado los 3 compañeros por separado...la cabrona de la cajera ya nos conocía:

- ¡ Que no vais a sacar la botella de aquí sin carnet !- nos chilló

     La única idea que se nos ocurrió fue una de las cosas más ruines que he hecho en toda mi vida. Como sucios mendigos alcoholizados, se lo pedíamos a la gente que pasaba por allí. A pobres transeúntes que tenían la mala suerte de toparse con tres gandules como nosotros. Recuerdo que después de un buen rato, accedió un tipo joven, con pintas de surfero.

- Tío, no te podemos dar nada, solo las gracias.- Le dijimos.
- No importa chavales.- respondió con una sonrisa.

Nos aferramos a él y entramos de nuevo dentro del lidel. Como si fuera nuestro dios...al llegar a la caja...

- Carnet.- masculló la puta cajera.
-¿Te vale el de conducir?.- Nuestro puto ídolo.
- Al final lo conseguisteis sinvergüenzas....- relataba la cajera, mientra nos dirijiamos a las puertas.

      Luego después de ese dia recuerdo no haber vuleto a comprar algo en el lidel, nunca más (Snukof, Vermouch, Mc Whisky, Dry gines...)
Hace solo unos meses me paro por la calle un chavalin con 7 u 8 monedas en sus manos.

- ¿Tiene prisa? ¿Me podría comprar una botella de vodka por favor? Es que tengo 17 y no me la venden.

No pude negarme...es el ciclo de la vida, que sigue y sigue.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Falken

     Nada mas leer el título, muchos sabrán ya de que voy a hablar, los más jóvenes probablemente lo desconozcan, y quien no haya pirateado nunca ni música ni programas ni juegos esto le sonará a chino.

     Antiguamente, a finales del siglo XX (así parece que fue hace la vida, pero no) los ordenadores personales empezaron a comercializarse y poco a poco fueron entrando en la vida de los usuarios. Como anécdota que no tiene nada que ver con el tema, diré que mi primer ordenador era un 386 que compró mi padre, creo recordar que ni siquiera tenía Windows 3.1 y todo se manejaba desde MSDOS con comandos, aprendí a manejarlo fijándome en los comandos que usaba mi padre (cosas triviales, moverse de unos directorios a otros, copiar cosas, dir/p…ah, y abrir el Prince of Persia desde un disquete. Además, el editor de textos era una pantalla azul con algunas pestañas arriba, un diseño horroroso.

     En fin, al lio. Primero nos pasábamos los jueguecillos y archivos en disquetes (creo recordar que la capacidad de estos era 1.4 megas, imaginar la gran cantidad de información que podíamos traspasar entre nuestros aparatos), cuando aparecieron los CDs aquello fue la leche, esos cacharros que servían para escuchar música también podían utilizarse para meter datos, programas, juegos (mi primer juego en cd fue uno que comprabas en el quiosko, el dragon lord…). Y la revolución final llegó con la aparición de grabadoras para CDs…aquello ya era la leche, te dejaban o alquilabas un juego, música o lo que fuera y con tu CD virgen (que costaban su pasta por aquel entonces) te lo copiabas y a tirar. Bien, pues Falken era la tienda por excelencia de pirateo de CDs.


      Para quien no lo sepa, las grabadoras de CDs eran bastante caras por aquel entonces, y nadie tenía, por ello, solo las tiendas tenían y facilitaban las copias. Falken es una tienda pequeñita en una calle perpendicular a los ovalle, tiene siempre un coche rojo con el logotipo de la empresa aparcado enfrente. Antiguamente, la tienda también era pequeñita, pero empezó a facilitar grabaciones de CDs y fue creciendo, creciendo y creciendo, hasta ocupar varios locales que tenía en los aledaños. Para que os hagáis una idea de la cantidad de material que debían copiar tu le llevabas el cd y por 500 pesetas te hacían una copia, eso sí, tardaban varios días de todo lo que tenían delante, la cola que se montaba a veces era espectacular para una cacho tienda. Allí copiábamos multitud de cds, principalmente juegos de ordenador (otro día hablaremos de nuestra época dorada de jugones), aplicando la técnica antes mencionada, el trayecto centro mail – Falken era nuestro favorito.

     Pues bien, la tienda creció tanto, y copiaba tantos CDs, que un día se acercaron un par de compañeros de Garrido Profundo a copiar un CD y no pudieron completar la operación debido a que se encontraron a la policía requisando media tienda…ahí acabó la época dorada de Falken, finalmente se quedó en una tienda chiquitaja y poco a poco ha vuelto a aumentar su volumen (tanto de ventas como el local) de manera un poco mas legal.

     Para concluir, poco a poco fueron apareciendo las grabadoras en los hogares de la gente, y quien tenía una tenía un tesoro, ya que continuaron haciendo el mismo negocio entre sus conocidos y sacándose sus perrillas por cada CD.

      Nosotros de vez en cuando nos acordamos de nuestra época de jugones y no podemos evitar recordar la mítica tienda que nos proporcionó tantos discos.

jueves, 28 de octubre de 2010

Bombas fétidas

     ¿Quién no ha tirado una de esas cápsulas con un líquidillo amarillo? ¿Quién no ha sufrido su olor alguna vez? Las bombas fétidas, o como convertir a unos chavales que iban a pasar la tarde tranquilamente en unos hijos de puta. Eso eran las bombas fétidas, la gracia no estaba en tirarlas, la gracia estaba en tratar de encontrar la aplicación mas cabrona a las mismas.

     Recuerdo muchos días en el colegio tirando bombas fétidas en los pasillos, las aulas, la ropa de los compañeros o cualquier lugar que quisieras volver pestilente. El día que alguien aparecía con bombas fétidas había que mantener un perímetro de seguridad por si las moscas.


     Recuerdo tirar bombas fétidas (varias) en un ascensor y esperar cerca para ver la reacción de la gente al irse a subir o al bajar de los mismos, impagable. Recuerdo que alguien derramo ese liquidillo amarillento sobre un compañero, su posterior cabreo y el círculo alrededor del mismo. Y sobre todo, no se me olvidará, tratar de encensar, una tarde de verano, bombas fétidas por las ventanas de los primeros pisos. Tras varios intentos una coló en un piso de Federico Anaya, la oimos romperse al caer, no me quiero imaginar lo que es tener que soportar ese pestilente olor en un piso en verano, imagino que necesitarían varios días de ventilación.

     No he vuelvo a ver (ni por suerte oler) estos perfumados frasquitos, no se si pasó su época, o directamente dejaron de venderlos. El caso es que en su época dieron para entretener las tardes.

martes, 26 de octubre de 2010

El elefante

     Rondando mi infancia en escasas ocasiones me alejaba del barrio hasta el parque de los jesuitas. Allí podías encontrar nuevas emociones alejadas de las cotidianas de los parques del barrio. Recuerdo que fue el primer parque donde pude ver una pirámide de cuerdas como la que ahora se puede encontrar en el parque Garrido, tenía el mayor “castillo” de toda Salamanca, y por encima de todo estaba la tirolina, casi siempre estropeada pero que siempre que iba trataba de encontrar en buenas condiciones para lanzarme por ella. Sin embargo, uno de los mejores recuerdos que guardo del parque de los jesuitas es el elefante que tenía.

     El elefante. No sé si muchos os acordaréis, ya que una vez lo comenté y todos me dijeron que de qué coño estaba hablando, hasta llegué a pensar que me lo había soñado y se había mezclado con mis recuerdos de niñez. Pero no, hace poco alguien me confirmó que también era su favorito, el mítico elefante, desaparecido ya.

No era así, pero la foto había que ponerla

     Este elefante era una de estas construcciones de metal por la cual te podías ir encaramando, con la particularidad de tener forma de elefante, con sus patas grandotas, su tripa enorme, grandes orejas, y por supuesto, sus cuernos por donde subir, descolgarse o resbalarse y caer de bruces al suelo. Subirse al elefante era genial, te sentías el rey en ese mamotreto enorme, colándote por cualquier hueco y reapareciendo por el siguiente. Imagino que si lo viera ahora no me parecería tan grande ni espectacular, pero en su momento me hacía pasar la tarde. No sé qué pasaría con el elefante, si se estropearía con el paso del tiempo, o lo desmontarían para dejar paso a las atracciones modernas y anti-moratones de hoy en día, pero desde aquí le rindo mi particular homenaje al paquidermo de metal (que no paquidermo del metal) que tan buenos ratos me hizo pasar.

jueves, 21 de octubre de 2010

Las máquinas recreativas de Garrido - La del preshing catch

     Ni "el Enterrador", ni Steve Austin, ni "the Rock", ni poyas. El Presing Catch del bueno era el de principio de los 90: Hulk Hogan, El Ultimo Guerrero, El Hombre del Millión de Dolares, Los Sacamantecas, el "chico 1, 2 , 3"...


     Me encantaba esta recreativa, sobre todo el modo de dobles. Recuerdo habernos pasado la maquina entera en el Montreal, con 50 pesetas, acompañado de mi compadre el Marqués. Empezabas a dar ostias a diestro y siniestro a otra pareja contra la que te tocaba luchar, si te quitaban vida y estabas jodido, le dabas el relevo al compañero. Las peleas dos VS dos era acojonantes. Luego los malos, sacaban las escaleras o una silla y si te daban te quitaban media vida. También recuerdo que podías canear al arbitro, pero entonces no podías ganar hasta que se recuperara de las ostias y pudiera volver a contar. Aquello si que era lucha libre de verdad, Hulk Hogan contra el Sargento Sluter, se pegaban y se hacían sangre de verdad. No como los maricones de ahora...Rey Misterio y su puta madre panda de come esteroides...

Ahí os dejamos unas imágenes y un vídeo para los más nostálgicos


jueves, 7 de octubre de 2010

Alcohol, mujeres y hormigón

     Para nosotros fue todo un descubrimiento. Vivíamos los primeros días de la prohibición del botellón, y deseábamos ansiadamente encontrar un lugar donde saciar nuestra pasión por privar (sin ser injustamente multados). Como buenos chicos de barrio, conocíamos cada recodo, cada recoveco, cada oportunidad de las que el barrio Garrido nos ofrecía. Encontramos nuestro particular Berjel, lo llamamos el HOYO.


     El hoyo se encuentra, o se encontraba, en las tierras de detrás del Francisco Salinas, cruzando la vía. Es un antiguo "silo" lleno de grafitis, donde labradores guardaban sus cosechas antaño. Nosotros comenzamos a usarlo para crear nuestros primeros botellones alejados del mundanal ruido. Recuerdo, que la putada no era entrar, porque la pared era de unos 50 centímetros. La putada es que el agujero se encontraba por debajo del nivel del suelo, una vez dentro, la pared mediría 1´80 metros. Con las cogorzas que nos cogíamos resultaba un poco difícil salir. Aunque, nunca nos quejamos porque ayudar a salir a las damas empujándolas por sus culetes compensaba cualquier esfuerzo.
 

     En mi primer botellon , tendría unos 17 años...mi hígado prácticamente nuevo. Bien podías mezclar Martini, con Larios y Vodka...y te sentías que eras el puto amo del barrio. Recomiendo que las nuevas generaciones también se aprovechen del cobijo y resguardo de este cuartel general alcohólico. Para terminar...permitidme un consejo: no mezcléis

miércoles, 6 de octubre de 2010

La antigua estación

     Pocos de vosotros (o muchos) recordareis nuestra vieja estacion de Renfe. Yo apenas tengo recuerdos de como estaba construida y ademas no he encontrado fotos para mostrarosla en los años de ”esplendor” que vivió justo antes de la construcción de Vialia. Lo que si puedo hacer es contaros pequeños detalles, posiblemente erroneos o distorsionados, para que os hagáis una idea.

     Lo que mas claramente recuerdo, quizá por ser ya al final de su existencia, es cuando el grupillo de colegas nos aburríamos de jugar en la avenida París (descampado + casa en ruinas) y alrededores y nos ibamos a ver jeringuillas de drogadictos en la placita que había en frente de la estación. ¡Grandísima diversión oiga!

     También era curioso un gorrilla que vi alguna vez en el aparcamiento, aunque allí apenas iba casi nadie a aparcar. A veces a este hombre se le podía ver en los alrededores de la Alamedilla o en las ferias, pero el resto de detalles sobre él se los debería dejar al equipo de redacción de los Atrapados en Garrido.

     Por último me gustaría contar que hubo una tarde en la que nos entretuvimos en tirar piedras a alguna rata y algún gato, auqnue abundaban más las primeras.

     Yo creo que con estos pocos detalles podreis haceros una idea, o recordar, lo precioso que debía ser el panorama en nuestro antiguo Garrido. Demos gracias al VI Virrey de Silicia y Nápoles por todo aquello que ha conseguido instalar y mejorar dentro de nuestras fronteras.


Actualización: Gracias a blogsalamank nos llega algún aporte adicional en forma de vídeos.

lunes, 4 de octubre de 2010

El tívoli

     Como críos que éramos entonces nos pasábamos el día en la calle perdiendo el tiempo, tener un balón daba entretenimiento para toda la tarde y putear al personal era el deporte de riesgo de por aquel entonces. Entre los más vulnerables siempre se han encontrado los kiosqueros, a pie de calle, aguantando muchachos todo el día que iban a por golosinas o simplemente a pasar el rato. Si flaqueaban caían.

     En este caso el kiosquero no era de esos, lograba sorprendernos siempre que íbamos, un personaje en toda regla. Regentaba el kiosco Tivoli y podría perfectamente aparecer en la sección de atrapados en Garrido. No se me olvidará una vez que fuimos al kiosco y después de pedir y pagarle, alzó los brazos y exclamó “¡¡Hijos míos, no os masturbéis!! ¡¡Perdona a estos pecadores señor!!” y otra ristra de improperios y exclamaciones de las cuales no soy capaz de acordarme. Nosotros nos quedamos flipando y sin saber muy bien qué hacer, al final el tipo se calmó y ya nos estuvimos descojonando todo el día.

     No recuerdo más anécdotas que nos sucedieran con este personaje, pero recuerdo que cada vez que íbamos por allí soltaba alguna perlilla. Más tarde desapareció y no volvimos a saber de él, una pérdida para el gremio de kiosqueros.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Varon Dandy

Durante prácticamente 6 años dos miembros de este humilde blog estuvimos bajando y subiendo juntos a la facultad (maldita bastarda, por fin logré librarme de ti). Nuestra ruta garridense discurría basicamente por Federicoanayamaríaauxiliadora. Hay en esta calle de Federicoanayamaríaauxiliadora una droguería cuyo escaparate es único por dos motivos:

1) Tiene de adorno unas cositas blancas que parecen cagaditas de chucho chico al que se le alimente solo con arroz blanco.



2) Tiene la mitiquérrima colonia Varon Dandy.



Varon Dandy es la esencia a la que todo jubilado huele o debería oler. Es la fragancia de los dioses, ya que suelen ser ancianos también. Varon Dandy es al perfume lo que Manolo Escobar a la música española. Hasta se rumorea que su carro estaba lleno de Varon Dandy cuando se lo robaron. También se dice que Franco construyo una red de pantanos por todo el estado español con el fin de poder acumular reservas de Varon Dandy y que no llegaran a los portugueses. Otros mitos dicen que Fraga no murió en aguas radioactivas debido a la fina película de Varon Dandy que llevaba sobre su cuerpo o que los marroquís quieren la Isla Perejil porque allí está enterrada la receta original de esta nacional colonia. ¡Atentos inversores! Teniendo en cuenta los ancianos potenciales de este país, quizá fuera conveniente ir adquiriendo acciones...



Tan grande es esta colonia que mi compadre y yo no podíamos evitar la tentación de decir “Varon Dandy” cada vez que pasábamos por delante del escaparate. Costumbre que paso de algo casual a una competición más tarde, llegando a convertirse casi en una obsesión con el paso de los años.

Sí, queridos lectores. Tienen razón ustedes. Estamos como una jodida regadera. Lo peor es que mucho más de un lustro después, las pocas veces que pasamos por delante del escaparate no podemos evitar repetir tan dos señoriales palabras: “Varon Dandy”. Algún día, en algún futuro próximo nos animaremos a entrar a comprarla por curiosidad. Y ya no podremos dejar de hacerlo nunca más.

lunes, 27 de septiembre de 2010

La alfombra misteriosa

Recientemente nos encontrábamos los miembros de Garrido Profundo casi al completo en un descampado al lado de las vías, frente a la Cueva del Águila. Estábamos tomando unas birras y estrenando los prismáticos que uno de nosotros (yo) había recibido como regalo.

Estábamos tan tranquilos haciendo el gañan, tocándonos los huevos a manos llenas cuando cerca de nosotros se detuvo un flamante Audi A5 de lunas tintadas. Del vehículo bajaron dos tipos de apariencia totalmente normal y procedieron a la apertura del maletero. De allí sacaron una alfombra enorme enrollada alrededor de algo, la tiraron a la vía y se fueron.



Vale. Todos los Garridenses sabemos que siempre ha sido costumbre tirar escombros a la hondonada esta de la vía, pero ¿enrollados en alfombras? Como nos quedamos totalmente rayados, pasado un rato decidimos levantarnos e ir a ver que es lo que habían tirado, pero el terraplén no nos permitía ver lo que había abajo. Como somos unos chicos muy, pero que muy activos, preferimos seguir bebiendo cerveza antes que dar un rodeo para cotillear.


Dos días después, decidí darme un paseo para ver que había allí abajo. Me quede totalmente flipando cuando al llegar a la zona donde habían tirado “el paquete” no vi nada que tuviera el más mínimo parecido con lo que aquellos hombres habían tirado por la cuestecilla para abajo.



¿Misterioso no? Estas cosas solo pasan en nuestro barrio.


Sería bonito que alguien comentara que piensa que podria haber dentro de la alfombra...

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El último videoclub

     Imagino que con el título ya sabréis de que estoy hablando, desde que tengo uso de razón conozco el videoclub, debe ser de los pocos negocios de Garrido que siguen en pie con el paso del tiempo. Ni piratería, ni e-mule ni bittorrent, ni pelis españolas de pésima calidad pueden con el videoclub Anaya97.


     Yo, que nunca tuve video (si, hay gente que ha sobrevivido sin poner nunca en su casa una vhs) me pase muchas tardes por allí para alquilar alguna peli y verla en casa de algún amigo. Hace mucho que no voy, pero antiguamente el procedimiento era el siguiente, tú alquilabas una película de estreno y de regalo te podías llevar otra peli malucha, de las del montón. Nuestro procedimiento era el siguiente, alquilábamos una peli de las nuevas, de regalo cogíamos una de las 3 o 4 pelís que siempre veíamos (otro día hablaremos de ellas) y muchas veces ni siquiera veíamos la peli a por la que habíamos ido y veíamos por decimoquinta vez (este número os aseguro que puede ser mucho mayor) la mencionada película cutre.

     No sé cómo le irá actualmente el negocio ni si tendrá mucha clientela, pero ahí sigue a pesar del paso del tiempo, inamovible.

martes, 14 de septiembre de 2010

Higado con patatas fritas


     La crudeza del barrio aparece de múltiples formas a lo largo de toda la vida de un garridense. Uno se esforzaba desde pequeño por ser buena persona y por no caer en el mundo cani, como diría nuestro amado VI Virrey, pero no siempre era fácil. El mayor de nuestros problemas era enfrentarnos a aqullos que eran, o creían ser, más duros que nosotros, osbre todo en las luchas por la supremacía interna de los territoriso de nuestro Barrio Garrido.

     Nos encontrábamos en una ocasión disputando un partido de fútbol-sala, pero no uno cualquiera, un mítico Filiberto Villalobos - Francisco Salinas  San Mateo. El partido era duro, pero se decantaba hacia nosotros, hasta que en el último minuto el colegiado pitó una pena máxima en nuestra contra.

     Hasta aquí todo sería una crónica deportiva normal, pero no tendría cabida dentro de nuestro blog debido a que no contiene ni barbaridades ni estupideces. Lo que sucedió fue que uno de los personajes míticos del barrio se coloco tras nuestro portero (miembro actual del blog) y le dijo:

    “TE VOY A COMER EL HÍGADO CON PATATAS FRITAS”

    El caso es que al final ganamos el partido, pero nuestro querido portero quedó tan traumatizado que se ha convertido en un personaje social cuyas críticas no suelen ser bien recibidas por el ciudadano medio. El resto del equipo de fútbol-sala, al menos los que integramos el equipo de Garrido Profundo y alguno más que sigue vivo por ahí, nos descojonamos cada vez que alguien repite la típica amenaza.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Las máquinas recreativas de Garrido - El Cadillacs & Dinosaurs

     Me encontraba yo el otro día hablando con un colega en La Imprenta (mientras algunos miembros de Garrido Profundo se bajaban los pantalones en el bar...) sobre esta saga de post que son "las Máquinas de Garrido”. Llegado determinado momento se produjo esta mítica conversación:

Ito: ¡Pero tío! ¡Os falta una máquina!
GP: ¿Cuál?
Ito: ¡El Cadillacs & dinosaurs!


     ¡Cagonlaostia! ¿Cómo se nos ha podido pasar esta máquina? ¡Menos mal que el espíritu del I Virrey de Sicilia y Napoles nos envió esa noche a Ito para ayudarnos!

     Hagamos memoria: en el C&D había cuatro personajes, pero todo el mundo se cogía unicamente a uno: ¡MUSTAPHA! También había una buenorra, un musculitos y un guaperas. Jodía un huevo cuando jugabas a dobles y el otro se cogía a Mustapha, to chulito ahí con su gorra...

     El caso es que el juego trataba básicamente de dar mamporros aunque había alguna parte en la que conducías un cadillac. No se me olvidará nunca el ir en el Cadillac dándole ostias al monstruo de la moto hasta que el Cadillac se jodía. Yo a este era bastante bueno y lograba llegarme casi hasta ek final, donde aparecían los científicos dinosaurios, a los cuales nosotros llamábamos enfermeras lagartonas XD

      Tenía las tipicas curiosidades de estos juegos, como que si usabas el golpe especial te bajaba la vida y, si no recuerdo mal, podías aostiar (bonito verbo) a tu compañero cuando jugabas a dobles.


En resumen, una de las mejores máquinas a las que he jugado.

(Gracias Ito. Nos vemos en los bares).

Os dejo la primera parte de un tipo que se pasa el juego entero:

jueves, 2 de septiembre de 2010

Diario de un Garridense: Los motes



Recuerdo que en aquellos días casi nadie nos llamábamos por nuestro nombre. Es más, hoy día hay personas que no sé ni cómo se llaman. Cuando empezamos a recordar batallitas me doy cuenta de lo acertado de designar a cada persona, con una palabra que te recuerda un defecto físico o una cualidad despreciable de su personalidad. Aquí os dejo algunos de los motes empleados en el barrio y su explicación:

La Violín: Era manca y decíamos que le habían robado ese instrumento.

La Bartola: Tenía una gafotas como el Bartolo de José Mota.

El Lute: Un compadre que era un arma danzas y un violento (un abrazo).

Pato Aparato: Os confesare que era mi alias, por llevar ortodoncia.

El Moro: La explicación es fácil.

El Limonero: Decíamos que era más feo que el Fary comiendo limón.

El Hormi: Por su parecido con la hormiga atómica.

El Quique Tembleque: Porque cuando nos amenazaba se ponía a temblar.

La Boomy Rabiosa: Se parecía a la mascota de un helado de mi época.

La Rogelia: Tenía un asombroso parecido a Doña Rogelia…y la voz idéntica.

El niño Paupérrimo: Un niño pobre.

Bicho Tommy´s: mote de un compadre por la marca de sus gafas (un abrazo).

El Ídolo: un compañero de borracheras que en su época nos inspiro bastante.

El Media: el mote viene de que se rompió la clavícula por la mitad.

El Cebinche: estaba gordete…un abrazo compadre.

La Meneíto: cada vez que bajaba unas escaleras nos deleitábamos con su contoneo.

La Paco Puerta: ¡pícala que no entra! Una tía muy gorda.

El Pata Palo: un vejete muy salado, con una pata de palo.

El Cascarrabias: le tirábamos petardos en la ventana y todo el día estaba rabioso.

La Látigo cepa: una chica con pelos en los sobacos…XD 


A todos estos personajes un abrazo…en especial y mis AMIGOS y HERMANOS, espero que no os parezca mal. Otro día otros pocos mas. 

sábado, 19 de junio de 2010

La tienda

     Existe una tienda en el barrio cuyo misterio siempre provocó escalofríos en nuestra curtida piel de habitantes de Garrido.

     Todo empezó hace años cuando a uno de nosotros le ocurrió hacer la pregunta fatal, la que cambió el destino de nuestro grupo. (Con el fin de mantener en el mayor secreto dicho lugar, hemos supuesto que vende cierto objeto ficticio que cualqueira compra a menudo). Dicha pregunta fatal es:


¿Cómo ostias puede vivir alguien de vender “trozos de cuerda (objeto de ficción narrativa)”?

      Esta horripilante pregunta dio lugar a que comenzáramos a prestar más atención a tan fantasmagórica porción de terreno urbano.

     La primera sorpresa vino cuando nos dimos cuenta de que en la tienda de “trozos de cuerda (objeto no necesariamente real)” SIEMPRE hay luz. No importa la hora de la noche. SIEMPRE hay en su interior un tenue luz sepulcral. Podria ser un Gusiluz, un agujero a otra dimensión o cualquier otra cosa. Solo podemos asegurar que existe.

     Más tarde nos dimos cuenta de los terroríficos mensajes que su cristalera del horror esconde:

Se venden sacos para “cadáveres (objeto comodín)”
Se alquilan “nichos funerarios (ficción antipublicitaria)” de “666 (número casi aleatorio)”m^2
“El que ose cruzar el umbral de esta tienda estará vendiendo su alma al diablo (mensaje ficticio)”

     Por último os transcribimos un testimonio real:

“En una ocasión entré en la tienda de “trozos de cuerda (objeto de ficción narrativa)” a comprar “trozo de cuerda de guarnicionero (cualquier parecido de este objeto con la realidad puede ser mera coincidencia)” y el “satánico (adjetivo posiblemente inventado)” vendedor no sabía que era”


*Historia basada en hechos Garridenses. Cualquier parecido con la realidad es culpa del Virrey.

miércoles, 2 de junio de 2010

Las máquinas recreativas de Garrido - El World Rally

     Cinco de la tarde, un caluroso día de verano, plaza Barcelona. Entrabas en el Medi dispuesto a gastarte el poco dinero que tenías en alguna máquina, normalmente ya sabias de antemano a que ibas a jugar. Tu planes se veían truncados, ya estaba esa máquina ocupada y no podías retarle porque sabias que te iba a humillar y en dos minutos habrías perdido tu dinero. Así eran algunas máquinas, siempre estaban ocupadas y daban lugar a múltiples piques entre varios jugadores pero había algunas máquinas que no tenían discusión, siempre había alguien que ganaba al resto con total comodidad.


     Pues bien, esta era una de esas máquinas, el World Rally, el antiguo, el que aparecía un coche desde arriba corriendo un rally por complicadas curvas y tú solamente tenías que girar y tomar las curvas, parece fácil pero no lo era en absoluto. Obstaculos, curvas imposibles, recovecos, saltos y distintos tipos de terreno. En un día apacible podias jugar a esta máquina y pasarte bastante rato pues la dificultad iba creciendo poco a poco, pero no había muchos días apacibles. Cuando ya te habías pasado un par de pantallas aparecía alguien y te retaba, una lucha uno contra uno en el rally, contra el cron, el mejor tiempo seguía jugando, el otro perdía y se retiraba con el rabo entre las piernas. A veces lograbas ganar y seguir adelante, otras no, otras simplemente aparecía él, sabías que estabas jodido y que te tocaba perder. Antes de correr ya te había ganado, pues tú sabías que tenías que hacerlo perfecto si querías seguir jugando, y eso era casi imposible, sólo él lo conseguía. Al final, agachas la cabeza y te vas derrotado.


     El juego en sí, no tiene mucho más que decir, supongo que todos lo recordareis. Lo importante de esta historia no es el juego, es el honor perdido. Ahora se juega al pro y al fifa, eso es para mariconas, dar pataditas al balón y meter sencillos goles, buscar la perfección en el trazado bidimensional es de valientes.


martes, 1 de junio de 2010

Lentejas

Hoy no habrá foto, os pondremos la piel de gallina con un estremecedor documento sonoro.



Y así es como se produjo el apagón analógico.